El disfraz del diablo

Se dice que Cuenca es una de las ciudades que más misterio abarca, donde enigmas y empedradas calles están llenas de pasajes que guardan mucha historia. He aquí una de las leyendas mexicanas cortas.

Hubo en este pueblo un joven mozo que anduvo enamorado de una de las damas más lindas que se halla visto en la ciudad. Lo que el muchacho desconocía es que la belleza de la muchacha escondía un espantoso secreto.

La leyenda se centra en el la ermita, santuario de las Angustias, creada en el siglo XIV. Por estas calles vivía un muy apuesto joven hijo del oidor de la villa. Este mozuelo habría sacado provecho a sus encantos para seducir a algunas jovencitas y satisfacer con ellas sus instintos más bajos.

Al cabo de unos días una joven hermosa llamada Diana llegó a la ciudad, el mozuelo se había ensimismado y quedado absorto por tanta belleza, la joven que se dio cuenta de las intenciones de este chico no se dejó seducir tan fácilmente. Sin embargo un día sorprendió al joven enviándole una carta donde le decía que sería suya el día de los santos y lo esperaría en la puerta del santuario de las angustias.

Es en ese lugar donde ambos jóvenes se apasionaron en medio de la tormenta, hasta que un rayo cayó cerca del pie de la muchacha y esta luz le permitió al caballero ver una pezuña en lugar de las hermosas piernas de la chica, despavorido y pálido él terminó corriendo mientras Diana con una carcajada gruesa y demoníacas había resultado ser el mismo Diablo. Este último intento aventarle un zarpazo al joven, quien espantado se sujetó de la cruz del santuario. Se cuenta que desde aquella noche el mozuelo jamás volvió a salir para ver la luz del día.

El disfraz del diablo

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