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Tipos de personajes en las obras de teatro

Tipos de personajes en las obras de teatro

Lo más importante en las obras de teatro es contar con personajes que sean capaces de transmitir un mensaje de forma clara y contundente. Vale la pena recordar que esta disciplina basa su éxito en que el público esté atento a las acciones que lleven a cabo los actores en escena.

El día de hoy, vamos a ofrecerte una definición concreta de cada uno de los personajes que puedes hallar en una obra de teatro.

Personaje principal En este campo se deben incluir a los actores en cuyos hombros recaiga el peso del guión. Obviamente nos referimos a protagónicos y antagónicos. Ambas partes son indivisibles, ya que si no existiese un opuesto, no habría conflicto que resolver.

Personaje secundario Es aquel que interactúa de manera breve con los personajes principales. Su presencia no es indispensable para que la trama siga fluyendo. Sin embargo, su ayuda puede ser trascendental al momento en que el protagonista se encuentre ante una encrucijada.

A menudo los personajes secundarios se usan para que el espectador se entere de algunos datos que de otra forma, no podrían ser explicados.

Personaje episódico Como te puedes dar cuenta, los personajes episódicos son los que aparecen en secciones específicas de una obra de teatro. Generalmente sus apariciones se limitan a un máximo de dos durante toda la puesta en escena.

Entre sus particularidades destaca el hecho de que sean utilizados cuando el público acaba de presenciar una escena de muchísima tensión. Dicho de otra manera, son un recurso para aligerar la carga emocional y permitirle así a los espectadores literalmente “tomarse un respiro”.

Personaje alegórico La pretensión de esta clase de personajes no es mostrar ningún rasgo de carácter humano, sino por el contrario, reflejar una idea o pensamiento compartido por el imaginario colectivo. Así nos podremos encontrar con un individuo caracterizado de ángel empuñando una espada, haciendo referencia al concepto de “justicia divina “.

Referencia.- www.obrasdeteatrocortas.com.mx

Lo que ocurre en un set de televisión

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Federico ya tenía una vasta experiencia conduciendo noticieros deportivos. Su reputación lo convertía en una “voz” autorizada sobre todo con lo relacionado al fútbol soccer. Una cosa que le admiraban sus fanáticos era su alegría al comentar la información.

La emisión comenzó normal, hasta que de repente, se comenzó a notar como a Federico le costaba trabajo tener una dicción fluida. Inclusive en algunos lapsos, se podían oír algunos tartamudeos.

Llegó la pausa comercial y el jefe de piso se le acercó rápidamente:

Jefe de piso – ¿Qué te sucede?

Federico – Nada. Es ese inútil del Teleprompter. Ya me está cansado, tengo que soportar sus ineptitudes a diario. Parece que ni siquiera fue a la escuela. El texto aparece con faltas de ortografía y parece que vamos “jugando” a las carreras.

Jefe de piso – ¿A qué te refieres?

Federico – No te hagas el tonto. Sabes perfectamente lo que me refiero, el ritmo con el que escribe las líneas es vertiginoso tengo que leer a toda prisa y por eso el dueño de la cadena ya me llamó la atención ayer, pues dijo que no se entendía lo que estaba diciendo a cuadro. Ciertamente prefería el sistema antiguo.

Jefe de piso – Sí, pero el Teleprompter que accionabas con el pie se averió y en la junta directiva acordaron que era mejor llamar a un profesional para que hiciera el trabajo de captura de texto.

Federico – Vaya profesional. Me imagino que lo sacaron de una universidad “patito”. Dile por favor que vigile lo que está haciendo, sino se las va a ver conmigo.

Faltando 30 segundos para volver al aire, todos se acomodaron en sus puestos y se prepararon para seguir con el show. Desafortunadamente, sólo pasaron tres notas más y la apariencia afable del periodista se transformó en una imagen de cólera exacerbada.

Federico – ¡Es el colmo, no voy a tolerar esta situación ni un segundo más! Me voy de aquí.

Obras de teatro

Se levantó de su asiento y salió corriendo del set. En ese instante, el ingeniero de cabina tomó la determinación de enviar la imagen de “Problemas técnicos” y así concluyó esa emisión.

Mientras tanto, el jefe de piso se comunicó por radio con el encargado del Teleprompter.

Jefe de piso – Ten cuidado René, Federico va para allá. Está muy enojado contigo.

En efecto, a los pocos minutos llegó bufando el cronista

Federico – ¡Ahí estás! ¡Que no sabes que yo tengo un prestigio que cuidar, tus tonterías me han dejado en ridículo!

René – Discúlpenme por favor señor. Apenas llevo una semana aquí, es muy difícil entrar al mundo de la televisión. Yo todavía estoy estudiando el último año de la carrera, lo que pasa es que me dijeron en la escuela que tenía que hacer mi servicio social y buscando entre los diversos convenios, con que contaba el plantel, no quise desaprovechar la oportunidad de trabajar con mi ídolo.

Federico – Esas son excusas. A mí me dijeron que el responsable de la captura de texto era un profesional y no es verdad. Voy a quejarme con los directivos.

René – ¿Sabe una cosa? Que arrepentido estoy de haberme querido parecer a usted.

Federico – ¿Qué?

René – Sí, usted fue mi ídolo hasta el momento en que comenzamos esta conversación. Me encantan sus narraciones, y los comentarios que hace. Seguro usted no tuvo que empezar desde abajo.

Camara

El reportero se tranquilizó y con voz calmada le dijo:

Federico – Te equivocas hijo. Yo empecé de “jala cables” hasta que alguien me dio una oportunidad. Siento mucho lo que te dije, he estado algo alterado. Sólo te pido que tengas más cuidado para la próxima.

Así René pudo observar como su ídolo (nunca dejó de serlo en realidad) debajo de esa dura apariencia que mostraba a sus compañeros, era un buen hombre.