El disfraz del diablo

Se dice que Cuenca es una de las ciudades que más misterio abarca, donde enigmas y empedradas calles están llenas de pasajes que guardan mucha historia. He aquí una de las leyendas mexicanas cortas.

Hubo en este pueblo un joven mozo que anduvo enamorado de una de las damas más lindas que se halla visto en la ciudad. Lo que el muchacho desconocía es que la belleza de la muchacha escondía un espantoso secreto.

La leyenda se centra en el la ermita, santuario de las Angustias, creada en el siglo XIV. Por estas calles vivía un muy apuesto joven hijo del oidor de la villa. Este mozuelo habría sacado provecho a sus encantos para seducir a algunas jovencitas y satisfacer con ellas sus instintos más bajos.

Al cabo de unos días una joven hermosa llamada Diana llegó a la ciudad, el mozuelo se había ensimismado y quedado absorto por tanta belleza, la joven que se dio cuenta de las intenciones de este chico no se dejó seducir tan fácilmente. Sin embargo un día sorprendió al joven enviándole una carta donde le decía que sería suya el día de los santos y lo esperaría en la puerta del santuario de las angustias.

Es en ese lugar donde ambos jóvenes se apasionaron en medio de la tormenta, hasta que un rayo cayó cerca del pie de la muchacha y esta luz le permitió al caballero ver una pezuña en lugar de las hermosas piernas de la chica, despavorido y pálido él terminó corriendo mientras Diana con una carcajada gruesa y demoníacas había resultado ser el mismo Diablo. Este último intento aventarle un zarpazo al joven, quien espantado se sujetó de la cruz del santuario. Se cuenta que desde aquella noche el mozuelo jamás volvió a salir para ver la luz del día.

El disfraz del diablo

Tipos de personajes en las obras de teatro

Tipos de personajes en las obras de teatro

Lo más importante en las obras de teatro es contar con personajes que sean capaces de transmitir un mensaje de forma clara y contundente. Vale la pena recordar que esta disciplina basa su éxito en que el público esté atento a las acciones que lleven a cabo los actores en escena.

El día de hoy, vamos a ofrecerte una definición concreta de cada uno de los personajes que puedes hallar en una obra de teatro.

Personaje principal En este campo se deben incluir a los actores en cuyos hombros recaiga el peso del guión. Obviamente nos referimos a protagónicos y antagónicos. Ambas partes son indivisibles, ya que si no existiese un opuesto, no habría conflicto que resolver.

Personaje secundario Es aquel que interactúa de manera breve con los personajes principales. Su presencia no es indispensable para que la trama siga fluyendo. Sin embargo, su ayuda puede ser trascendental al momento en que el protagonista se encuentre ante una encrucijada.

A menudo los personajes secundarios se usan para que el espectador se entere de algunos datos que de otra forma, no podrían ser explicados.

Personaje episódico Como te puedes dar cuenta, los personajes episódicos son los que aparecen en secciones específicas de una obra de teatro. Generalmente sus apariciones se limitan a un máximo de dos durante toda la puesta en escena.

Entre sus particularidades destaca el hecho de que sean utilizados cuando el público acaba de presenciar una escena de muchísima tensión. Dicho de otra manera, son un recurso para aligerar la carga emocional y permitirle así a los espectadores literalmente “tomarse un respiro”.

Personaje alegórico La pretensión de esta clase de personajes no es mostrar ningún rasgo de carácter humano, sino por el contrario, reflejar una idea o pensamiento compartido por el imaginario colectivo. Así nos podremos encontrar con un individuo caracterizado de ángel empuñando una espada, haciendo referencia al concepto de “justicia divina “.

Referencia.- www.obrasdeteatrocortas.com.mx

Leyenda mexicana de la pieza de pan

Leyenda mexicana de la pieza de pan

Hace unos pocos días me contaron una leyenda mexicana de un hombre que se aparece por las noches pidiendo una pieza de pan. Ese individuo tocó a la puerta de una mujer llamada Leonor y cuando ésta fue a atender el llamado, lo único que el sujeto le dijo fue lo siguiente:

– Buenas noches señora, me podría regalar una pieza de pan. Hace muchos días que no pruebo bocado y tengo hambre.

El hombre vestía ropajes desgarrados y además parecía que no había dormido en varias noches. Leonor con el temor de que se tratara de algún pillo, le pidió que esperara afuera de su casa y cerró la reja con llave. Luego fue hasta la cocina y cogió de la panera un par de bolillos, los metió en una bolsa de papel y fue de nuevo hacia la puerta.

Inexplicablemente el hombre ya no estaba. Al día siguiente, a la misma hora llamaron a su puerta. Esta vez Leonor dio un salto al escuchar los golpes en el portón de su casa. Pese a eso, fue a ver quién era y cuál sería su sorpresa al encontrarse con el mismo hombre de la noche anterior quien de nuevo le solicitaba una pieza de pan.

La mujer tomó la bolsa del pan y se dirigió a la entrada. Más cuando llegó el sujeto se había esfumado. La misma situación se repitió al día siguiente (esto sucede a menudo en las leyendas mexicanas), sólo que en esta ocasión Leonor se hallaba completamente enfadada.

Sin miramientos abrió la puerta y vociferando expresó:

– No me diga señor que otra vez viene a pedirme una pieza de pan. Es el tercer día que me dice lo mismo y lo cierto es que ya estoy cansada de esto. Por favor váyase y no vuelva más.

El sujeto sacó de su pantalón un puñal oxidado y procedió a clavarlo en el techo de la mujer. Afortunadamente Leonor se encomendó a uno de sus santos predilectos y aquel hombre se desvaneció en la bruma de la noche.

Después la mujer se enteró que aquel era el fantasma de don Porfirio, un hombre a quienes unos captores le habían condenado a morir de inanición.

Un tarro de cerveza

Un tarro de cerveza

Me encontraba limpiando la barra del establecimiento, cuando un hombre hizo sonar la campanilla que se encuentra arriba de la puerta del local y que sirve para avisarme en el momento exacto en el que ingresan nuevos clientes.

La apariencia del hombre que ingresó era un tanto extraña. Vestía un uniforme de militar sucio y viejo. Tenía la barba blanca y su cabello blanco le llegaba hasta los hombros. Cojeando se acercó a mí y me dijo:

– Disculpe, le quería preguntar que si puedo guarecerme en este sitio hasta que acabe de llover. La tormenta está muy fuerte y ya las piernas no me responden como antes.

– Desde luego que sí. ¿Le apetece algo de cenar? Le pregunté.

– Se lo agradezco mucho muchacho. Replicó el viejo.

– Algo que no me va a despreciar es un buen tarro de cerveza. Le dije.

– Nuevamente agradezco su oferta, pero no tendría dinero para pagarle.

– Yo no le estoy pidiendo dinero. Sólo quiero hacerlo porque usted me recuerda a mi abuelo.

– ¡Ya sé cómo puedo pagarte! Te voy a contar una leyenda a manera de cuento que me ocurrió en mi juventud.

La patrulla con la que yo participaba, se encontraba en una zona despoblada de Vietnam. Éramos sólo un grupo de muchachos inexpertos que nos habían mandado a la guerra supuestamente para defender la “libertad”. Sin embargo, al momento de preguntarles a que se referían, ningún oficial con los que me entrevisté supo darme una respuesta satisfactoria.

Pero ya me estoy desviando de lo que te iba a decir. Resulta que en esos campos verdes y frondosos, por las noches se oían sonidos extraños. Muy parecidos a los susurros del viento en un día como este.

Observando detenidamente el paisaje, nos demos cuenta de que aquellos lares estaban invadidos de zombies. Yo mismo maté a un sin número de ellos utilizando solamente mi bayoneta.

Los recuerdos de esos terroríficos combates, me persiguen desde aquellos tiempos. He tomado algunas sesiones de terapia, ya que los médicos me dicen que trate de externar esos relatos a manera de leyendas o cuentos.

– Pues me gustó su historia. Puedes venir cuando quiera al contarme más. Le expresé cálidamente. No obstante, cuando lo busqué con la mirada, noté que se había esfumado.

El misterio de la clínica Peninsular de Mérida

El misterio de la clínica Peninsular de Mérida

Clínicas, hay en todas partes del mundo y es sabido que no todos los pacientes que ingresan, salen con vida, pero en la clínica Peninsular de Mérida, los casos de muerte llegaron a un nivel tan alto que alarmó a muchas personas quienes no dudaron en alegar que éste, se trataba de un lugar maldito. Desde hace cinco años, este sitio permanece cerrado, puesto que ha tenido que detener su actividad luego de cientos de confirmaciones de que allí sucedían cosas paranormales.

Cuando la clínica se encontraba en plena actividad, la misma realizaba abortos clandestinos, el principal problema, más allá de la ilegalidad, era que estos procedimientos no eran bien realizados y en la mayoría de los casos, los resultados eran fatales tanto para la madre, como para el bebé. Las personas que viven en las cercanías de este lugar, han contado como han visto a varias muchachas incluso morir en la calle desangradas, las cuales escapaban del lugar por el sufrimiento que las hacían padecer durante el aborto ilegal.

Se desconoce cuántos son los casos de muerte exactos que hubo en este lugar, pero luego de un tiempo de que hayan comenzado las prácticas ilegales, los pacientes que residían en el lugar comenzaron a testificar que por la noche se oían gritos desgarradores de jóvenes mujeres o que tenían experiencias paranormales de varios tipos. La realidad, es que incluso al día de hoy, todas las personas que pasan por ese lugar argumentan haber sido testigos de siluetas que se aparecen en las puertas o ventanas de la clínica Peninsular de Mérida. También, hay de los que se atrevieron a entrar al lugar a pesar de estar abandonado hace más de cinco años y el resultado siempre es el mismo; se encuentran con extrañas sensaciones, apariciones, sonidos y un ambiente envuelto en misterio.

El cerrajero

El cerrajero

Este cuento de terror data de hace cientos de años, cuando un hombre llamado Yirko, que trabajaba forjando metales en un pequeño pueblo del norte de Europa, sufrió un accidente muy grave con un metal que estaba fundiendo y sus manos se quedaron sumergidas en el metal líquido hirviendo con el que estaba trabajando. Con el pasar del tiempo, la gente del pueblo lo empezó a llamar el monstruo de metal, su vida había cambiado para siempre y todo por culpa de un descuido tonto, pero ¿Cómo? Eso jamás le había sucedido.

Un día regresó a su lugar de trabajo y encontró a un compañero de él hablando sobre cómo le había causado el accidente a Yirko, que al escucharlo lo maldijo y juró que se vengaría. Le pidió al demonio que le devolviera sus brazos a la normalidad para así poder vengarse, pero él se negó, le dijo que le daría el poder de transformar el metal de sus manos en la forma que él quisiera, y así lo aceptó.

Yirko decidió usar su nuevo poder para convertir sus manos en llaves capaces de entrar a cualquier casa. Así, decidió buscar a su ex amigo, aquel que había sido artífice de la burla, del descaro, del el hecho de gozar el mal ajeno. Buscó a este hombre, si lo podemos llamar así, y usando sus rígidos brazos, fundidos en metal prácticamente, lo golpeó fuertemente en la cabeza y luego buscó en su

Desde entonces Yirko usa el metal de sus manos para transformarlo en llaves y entrar en las casas de las personas de todo el mundo en busca del compañero que le había causado esa desgracia. El cuento de miedo narra que él nunca pudo encontrarlo y que por eso su alma aún sigue penando por las calles de Europa en busca de aquellas personas famosas por ser falsas y traicioneras, en busca de aquellas personas que viven de la traición y la envidia.

La petición de mi tío

La petición de mi tíoUn día mi familia y yo nos encontrábamos de visita en casa de una tía a la que queremos mucho, era una noche normal, todos sentados en el porche de la casa tomándonos una taza de café y platicando las novedades de la familia.

El esposo de mi tía había salido de viaje hace algunos días a la ciudad de Guadalajara México por lo que no estaba con nosotros.

Durante una plática amena con mi tía empecé a escuchar el teléfono de su casa, fui corriendo a buscarlo pero no alcancé a contestar. Al ver el identificador de llamadas me di cuenta que había más de ocho llamadas perdidas por lo que me preocupé un poco y le avisé a mi tía lo que estaba pasando.

Las llamadas eran de parte de sus cuñados para darle la triste noticia de que su esposo, o sea mi tío, había fallecido de un infarto fulminante. Mi tía cayó en depresión instantáneamente, no podía creer lo que había pasado, le dolía tanto no haberse despedido de el aquel día en que salió de viaje.

Lo paranormal sucedió una semana después de haber sepultado a mi tío pues una hermana de m tía que vive en Puebla a 25 horas de su casa le hizo una llamada para avisarle de algo que le estaba pasando.

Mi tía de Puebla le contó que esta mañana había asistido a una sesión espiritista y que en cuanto entró al salón el maestro le dijo que traía el espíritu de alguien a su lado y que pasara a sentarse para comunicarse con él y saber quién era. Vaya sorpresa que se llevó mi tía al saber que ese espíritu correspondía al de mi tío recién fallecido.

Al iniciar comunicación con el espíritu de mi tío solo quería enviarle un mensaje a su esposa el cual era decirle que le perdonará todo el daño que le había causado, que siempre la amó con todo su corazón y que ocupaba su perdón para poder pasar el largo camino que le esperaba.

Mi tía la viuda quedó impresionada porque jamás le había contado a nadie los problemas que tenía con su esposo y mi tía de Puebla jamás echaba una mentira.

Mi tía decidió prenderle velas blancas y perdonarlo de corazón para que su esposo pudiera seguir el camino hacía su descanzo.

Una misa para mi hijo

historias de terror Una misa para mi hijo

Dice una leyenda de historias de terror mexicanas que un día extremadamente frío del mes de enero de 1890, se le apareció un fantasma a una señora de nombre Agripina.

La aparición era de un hombre bien vestido y educado, sólo que a través de su cuerpo se podía ver claramente el paso de los rayos del sol. Desconozco el motivo, pero la mujer no sintió temor alguno y al contrario hasta escuchó lo que aquel individuo tenía que decir:

– Buenos días señora. Le quiero pedir que por favor vaya a la iglesia y mandé decir una misa a nombre de Fulgencio, ese es el nombre de mi hijo, el cual murió el mismo día que yo pero en circunstancias distintas y deseo que su alma descanse tranquilamente en el cielo. Como pago de sus servicios, le ofrezco entregarle unos diamantes que están enterrados en el cedro más grande de la hacienda de San Malaquías. Aunque eso sí, debe de cumplir primero con la encomienda y después ir en busca del dinero. De lo contrario, le pesara.

El fantasma se desapareció y Agripina fue en busca de su marido para contarle lo que había pasado. Éste le mencionó que los muertos eran incapaces de hacerles daño a los vivos. Además le aconsejó que primero debían cerciorarse si era cierto o no que los diamantes se encontraban en aquel lugar.

Esa tarde el marido de Agripina la acompañó hasta San Malaquías y antes de entrar en la propiedad observaron que en efecto había un gran cedro que se distinguía entre los demás.

– Oye viejo y si mejor primero voy a la iglesia y le mando decir la misa a su hijo. No vaya ser que nos caiga una maldición o algo así.

– No tengas miedo y ayúdame a cavar.

Así estuvieron un rato hasta que toparon con algo sólido.

– ¿Lo ves? Encontramos algo. Dijo el consorte frotándose las manos.

Sin embargo, cuál sería su sorpresa al percatarse de que lo que habían encontrado era el cuerpo sin vida de su hija menor. Sus risas se convirtieron en llanto y en ese momento la brisa del viento se convirtió en una carcajada que hizo que sus huesos se convirtieran literalmente en hielo.

El misterio del vuelo 19

El misterio del vuelo 19El 5 de diciembre de 1945, desaparecieron en el Triángulo de las Bermudas cinco aviones pertenecientes a un escuadrón de bombarderos torpederos, conocidos como Vuelo 19. Es el misterio más escabroso del Triángulo de Las Bermudas. Al día siguiente de la desaparición del vuelo 19, se esfuma otro avión que fue en su búsqueda llamado Martin Mariner a los 27 minutos de haber partido, hasta hoy, uno de los mayores misterios de la aviación.

El vuelo 19 debía hacer un entrenamiento militar de rutina que duraba 2 horas entre Florida y las Bahamas. A los 90 minutos de vuelo, el instructor Charles Taylor cree que no está donde debería. “Sería extraño que un piloto tan experimentado se pierda en un vuelo a las Bahamas” dicen los expertos. Taylor informó que su brújula no funcionaba y que se perdieron. Hubo una discusión entre dos pilotos de mayor rango de los bombarderos, Taylor y Powers hacia donde debían dirigirse ya que les quedaba poco combustible. Nunca más se supo de ellos.

La torre de control de Fort Lauderdale les ordenó tomar rumbo oeste, ya que se presumía que al no ver tierra estaban volando hacia el este. El teniente Taylor, respondió que no sabían hacia donde era el oeste ya que ningún aparato del avión funcionaba. Hasta ahí contaban con tres horas de combustible. Es ahí cuando se dieron cuenta que tenían graves problemas. Finalmente el teniente Taylor informa que por fin ven tierra y supone que son los cayos de Florida, a pocos kilómetros de la base de Fort Lauderdale. Desde la torre de control le ordenaron que si estaba en los cayos, volara al norte hacia Miami.

Cuando el controlador se cortó la transmisión se dio cuenta que era imposible que estuviesen en los cayos ya que el viento sudeste los empujaría hacia el Atlántico. Pasadas tres horas del inicio de la expedición las condiciones meteorológicas se fueron deteriorando. Según los controladores aéreos el vuelo 19 se adentró sobre el Océano Atlántico hasta que perdieron el contacto con la torre de control y agotaron la gasolina. Nunca se encontraron ni los aviones ni los cuerpos.

La bruja Isabella

La bruja IsabellaIsabella era una mujer poco apreciada por los miembros de su comunidad. A menudo la gente la tildaba de loca o al menos de excéntrica, ya que sólo salía a la calle muy pocas veces durante el año (Generalmente cuando tenía que ir al hospital o durante la celebración de noche de brujas).

Para que se den una idea mejor de cómo se comportaba, les diré que el personal del supermercado local le dejaba la mercancía en el pórtico y ella les dejaba el dinero en el buzón.

Comenzando octubre, Isabella preparaba su disfraz de bruja para salir a espantar a la gente. No se trataba de simples ropajes maltrechos, sino que era una combinación de artilugios que infundían el terror automáticamente, aunados a un extraordinario maquillaje.

Le gustaba esconderse en las cocheras abiertas y esperar a que los chicos llegaran a pedir el tradicional “dulce o truco”. Después de que el dueño de la casa cerraba la puerta, Isabella aprovechaba ese momento para lanzar una bomba de humo y hacer una entrada triunfal.

– Niños, vengo por ustedes. Gritaba y reía al mismo tiempo, la desquiciada mujer.

Por su parte, algunos chiquillos salían corriendo en todas direcciones. Sin embargo, a quienes se les quedaban pegados los pies al suelo del temor, les decía lo siguiente.

– ¡Qué infantiles son! No puedo creer que los niños de esta época se sigan asustando con algo tan tonto como las brujas. Esos personajes sólo pertenecen a las páginas de un libro de leyendas de terror.

El mismo ritual se repetía año tras año hasta que un día, Isabella fue asustada por una mujer con el rostro desfigurado quien la enfrentó y le reclamó:

– Ya estoy cansada de que molestes a esos niños inocentes, cuando ni siquiera te han hecho nada. Además, aseguras con gran vehemencia que las brujas únicamente somos producto de la imaginación de otros. Pues yo estoy aquí para enseñarte lo contrario.

La extraña mujer agitó su mano izquierda, pronunció unas palabras en un idioma ininteligible e Isabella quedó convertida en una calabaza podrida.

Así que ya lo sabes, si se acerca Halloween ten mucho cuidado. No vaya ser que tú también corras con la misma suerte de Isabella.

Las mejores obras de teatro que encontraras en internet las cuales puedes descargar y escenificarlas.